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Zúrich

Zúrich, ciudad financiera.

Zúrich: clásica, cosmopólita y elegante. Es una ciudad con dos caras, por un lado, la espectacular belleza característica de las metrópolis que crecen en la rivera de un lago, y por otro, el mounstro capitalista que se oye respirar incluso en las calles.  Ambas caras son dignas de conocer, aunque por descontado, a nosotras nos gusta más la primera. Eso sí, si visitas Zúrich, te recomiendo dejar la tarjeta de crédito a buen recaudo, porque las tentaciones acechan en cada esquina, y te aseguro que están a precio de oro.

– Idioma oficial: Alemán. La mayoría habla también francés, y en todos los comercios te podrán atender en inglés.

-Horario de tiendas: Recuerda que en Suiza los horarios son diferentes, si no te quieres ver sorprendido/a consulta antes. Normalmente cierran sobre las 18:30 – 19h (incluidos supermercados). Además muchos cierran también a medio día, sobre las 12h hasta las 14h. Es importante tenerlo en cuenta si debes hacer alguna compra.

Zúrich tiene todo lo que quieras encontrar y más. Si te gustan los museos, tienes cientos. Si eres más de salidas gastronímicas, desabróchate el botón, y si lo que te va es ir de tiendas… Arderá la tarjeta. Así que eso lo dejo a tu elección. Nosotras hemos intentado visitar el centro histórico, te cuento lo imprescindible, vamos allá: 

  • Bahnhofstrasse. Calle de la estación. — Aquí ya te puedes ir haciendo una idea de la infinidad de tiendas que anidan en la ciudad. 
  • Parque Lindenhof: Hermosas vistas y ruinas romanas. 
  • Iglesia de St. Peter.
  • Fraumünster. Convento de las mujeres.
  • Lago de Zúrich.
  • Río Limmat.
  • Opernhaus. La ópera.
  • Wasserkirche. La iglesia del agua.
  • Grossmünster. La gran catedral.
  • Rathaus. Ayuntamiento.

HILTL: Restaurante vegetariano. El primer restaurante vegtariano de Zúrich, orgullosos pioneros y no es para menos, pues abrieron sus puertas en 1897, cuando ser vegetariano estaba muy mal visto. Comimos de maravilla, es un estilo buffet donde eliges tu comida y pagas al peso. Al llegar al mostrador te pesan el plato, cuidado glotones/as, que te puede salir cara la broma… Pero si comes cantidades «normales», es decir, no llenas el plato hasta el techo, el precio es muy asequible. Pagamos unos 20CHF por plato, que vienen a ser 16€, por comida deliciosa y original. Nos trataron de maravilla, sobretodo a Tibet, que en seguida le sacaron un cuenquito con agua y unas chucerías para perros. 
Estábamos tan a gusto que nos costó movernos. Te lo recomendamos, tanto si te gusta la comida vegetariana como si decides probarla, hay tanta variedad que te costará elegir. 

Chocolatería «Sprungli»: Aquí los golosos/as tienen la parada obligatoria, pues es una de esas cosas «que hacer» en Zúrich. El chocolate Suizo es riquísimo, y esta es una de esas míticas chocolaterías que te gustará visitar. También tienes «Lindt» y otras varias, todas muy buenas. Lo dejamos a tu elección, pero si visitas la ciudad… Es pecado no pecar. 

__»En general Zúrich está abarrotado de opciones para comer, así que no te preocupes, que ya te apetzca un plato típico como una fondue o rostie, o comida internacional… Vas a tener decenas de opciones a tu alrededor. Nosotras te recomendamos el que conocemos, pero la oferta es infinita.»

Cuaderno de viaje

Nuestra visita a Zúrich fue bastante exprés, ya que desde Zermatt (lugar de residencia), nos separaban más de 3h de tren. Sumándo transbordos, con los que cabe decir que no tuvimos la mejor de las suertes, etc, estuvimos casi una jornada laboral metidas en tren. Por suerte viajar en tren por Suiza es realmente bonito, y disfrutamos del trayecto y las vistas que nos regalaba este país a su paso. Aquí fue cuando decidimos visitar Berna, pues a su paso nos cautivó. Hay que decir que Tibet (nuestra perra), se portó genial en el tren, y quitando que a ella lo que le gusta es dormir en medio del pasillo, está hecha toda una viajera. 

Billetes de tren

Los tiquets de tren los habíamos comprado semanas antes, lo que aquí llaman: «Tageskarte». Son unos «pases de día», pagas un precio fijo y puedes viajar en tren todo lo que quieras (o te de tiempo) durante ese día. (Más info aquí)  También te puede interesar que los perros pueden viajar sin problema en todos los transportes públicos de Suiza, eso sí, pagando su correspondiente tiquet.

Mapas

En la misma estación de tren conseguimos nuestros queridos mapas de la city. En el mismo mapa te viene un «itinerario propuesto» para ver las calles emblemáticas y puntos de interés. Nosotras intentamos seguirlo… Al principio. Luego nos dejamos fluir, como solemos hacer siempre. 

 

 Bahnhofstrasse. Calle de la estación

Al salir de la estación no podíamos dirigirnos sino hacia Bahnhofstrasse, (la calle de la estación). Es la más famosa de la ciudad y reconocida a nivel internacional por albergar las tiendas más excluisvas de toda Europa.  La gran avenida discurre desde la propia estación de tren hasta el Lago de Zúrich. Es digna de ver, incluso aunque no te atrevas a acercarte ni a los escaparates… Las cifras de los relojes superaban incluso el precio de una casa en España, no te digo más. 

Lindenhofplatz

Si nos conoces un poco sabrás que somos más de naturaleza, así que una de las primeras cosas que hicimos fue ir al parque Lindenhof. Para ello giramos a la izquierda en Urania-strasse y callejeamos junto al río Limmat hasta unas empinadas escaleras. Coge aire y sube, porque las preciosas vistas lo merecen, además hay unas ruinas romanas.  Tibet aprovechó para corretear un poco y estirar las patas después de tanto tren, y nosotras relajamos la vista contemplando el río y el casco antiguo de la ciudad, donde se vislumbran algunas de sus torres. Muy recomendable subir, además puedes aprovechar para descansar y hacer algunas fotos chulas. 

 Iglesia de St. Peter

 

 

Después de la pequeña parada en el parque, empezamos a callejear dirección monumentos. Aunque, sinceramente, no entendemos mucho de historia, son edificaciones dignas de admirar, y lo dejamos como asignatura pendiente el informarnos más sobre ello. Un dato curioso es que el reloj mural de su torre tiene casi 9m de diámetro, convirtiéndose así en uno de los más grandes del mundo. Además coincidió que las campanas repicaron mientras lo visitábamos, y nos veas lo contentos que tienen que estar los vecinos/as. 

Fraumünster. Convento de las mujeres

En nuestra ruta seguimos caminando hasta la iglesia Fraumünster, también muy bonita, sobretodo su vista desde el río. Como destacable, tiene unas vidrieras muy famosas, además del óragano más grande del cantón de Zúrich
Una cosa que le comentaba a Noelia en aquel momento, es que todas las iglesias, catedrales, etc se jactan de tener «lo más grande» de algo, y si lees la letra pequeña, suele tener unas características muy concretas. Por ejemplo; lees «el órgano más grande» y piensas: «guauu», sigues leyendo y te especifica que es del cantón en concreto, es decir, de la zona. Con el reloj de la Iglesia de St Peter lo mismo, es uno de los relojes «murales» más grandes del mundo. Seguramente, inlcuso, haya más letra pequeña y se refiera a ese tipo concreto de reloj en ese tipo de torre, para iglesias de unas características singulares. En serio, me hace mucha gracia, si te fijas en el futuro, estoy segura de que te saldrá una sonrisa al leerlo, pues no es sólo en Suiza, es algo típico de allá donde vayas. 

Dónde comer Zúrich

 

 

 

A estas alturas ya apretaba el hambre, así que nos fuimos a buscar un restaurante que le habían recomendado a Noelia. Un restaurante vegetariano: HILTL 
Es muy recomendable, la comida estaba deliciosa, buffet a elegir, el trato increíble y el precio económico. Fue el primer restarurante vegetariano de Zúrich, así que es un motivo más para visitarlo. (Más detalles al principio de la página: dónde comer)

Lago de Zúrich

Ya con la panza llena nos hicimos el ánimo de caminar hasta el Lago. Por supuesto, lo más bonito de la ciudad, por lo menos para nosotras. Las vistas de los alpes nevados al fondo le dan el toque suizo a este magnifico lago. Aquí puedes pasear, coger una barquita para remar o subir en un barco que te hace un pequeño tour por los alrededores. Nosotas optamos por el paseo, aunque queríamos coger una barquita, pero el viento no invitaba a ello. 
Tibet se puso como loca al ver los patos y cisnes a las orillas. Ella sólo quiere jugar… Pero el entusiasmo no parecía recíproco. 
Desde el lago las vistas son increíbles, no sólo hacia el agua y las montañas, sino que también se aprecia un lado bonito de la ciudad. 

Opernhaus. La ópera

 

Después de pasear un rato junto al lago, volvimos hasta la plaza de la Ópera, un edificio muy bointo pero mejor situado. Además, la gran plaza a sus pies estaba llena de gente sentada, paseando y en genreal disfrutando del solecito de la tarde. Había una de esas fuentes de las que salen chorros del suelo… Y en esta ocasión ¡nos acabamos mojando las tres! Fue muy divertido. 
Si tienes algo más de tiempo y ganas, seguro que puedes disfrutar de algún espectáculo en el teatro de la ópera, ya sea balet, recitales, teatro… Eso sí, ¡en alemán!

Wasserkirche. La iglesia del agua

Curiosa edificación, sin duda. Una iglesia sobre el río Limmat. Una de las más antiguas de la ciudad. Además, si te gusta llegar hasta el fondo del asunto, aquí puedes bajar incluso hasta la cripta. 

Grossmünster. La gran catedral

 

 

Catedral colosal que se levanta sobre un antiguo cementerio romano. Sus dos enormes campanarios son emblema de Zúrich. Es una de las iglesias más importantes de la ciudad y su significado literal sería: La gran catedral. Queríamos subir al campanario, pero Tibet estaba revoltosa porque habián otros perros en la plaza y decidimos continuar, ya que como en todas las iglesias… No admiten perros. 

 

 

Callejeamos un poco de vuelta al río, no he comentado todavía que Zúrich está colmada de restarurantes, cafeterías y pubs. Desde luego tiene una oferta muy amplia en todos los aspectos. Tampoco podíamos evitar husmear algunas tiendas, sobretodo las de deportes, que son mis favoritas. 

DATO CURIOSO
Una vez en el río, Noelia me dijo mirando la torre de la iglesia Fraumünster: «Me encantan esos tejados verdes«. Intuí que desconocía el por qué tienen ese tono azul verdoso, ya que a ella le gusta ese color y estaba muy contenta que allá por el siglo XIII coincidieran con sus gustos. 
Por si tampoco lo sabías, en aquella época los construían con cobre, un material caro y resistente, y al oxidarse con el paso de los años adquieren ese color. Lo sé porque en algún momento yo misma me lo pregunté, desde luego es bien curioso. 

Rathaus. Ayuntamiento

No puedo evitar mencionarlo… Pero parece que su traducción sea «casa de ratas»… Espero que realmente no lo sea, y Suiza haga galardón a su reputación de gente equitativa y legal. Con esas vistas espero que tomen buenas decisiones, que estarán bien relajados. 

Nosotras nos dirigimos hacia Bahnhofstrasse de nuevo, haciendo algunas compras, he de admitirlo, y además aprovechamos para tomar un chocolate en una de sus famosísimas chocolaterías «Sprungli». Aunque no soy yo muy golosa, estoy segura de que tienen verdaderas virgerías. Pero debo decir, que a nosotras, personalmente, el chocolate a la taza… Como que no. Somos valencianas, y un buen chocolate con churros no es fácil de igualar, lo siento, maestros chocolateros Suizos, pero en chocolate a la taza lo tenéis difícil. 

Zúrich es interminable. 

Nosotras sólo pudimos estar unas horas en esta inmensa ciudad, llena de cientos de teatros, exposiciones, tiendas, bares… Nos centramos en visitar fugazmente sus principales atractivos, y creo que no se nos dio mal del todo. Nos vamos con un sabor de boca regular, no solo por el chocolate (es broma), sino por todo lo que se queda pendiente. Lo que sí que cumplimos fue lo de meterle fuego a la tarjeta de crédito, así que te recomiendo que no cojas la tuya, o acabarás cayendo en la tentación. Ese puede ser el mejor consejo respecto a la ciudad de la banca.

Un abrazo.