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Pico Veleta

Pico veleta 3398m desde Hoya de la Mora

El pico veleta es uno de los míticos de Sierra Nevada. Con sus 3398m es el cuarto más alto de España, y en verano es tremendametne accesible. (En invierno es otra película, más bonito si cabe, pero necesitas cierto nivel)

En verano, subirla con buen tiempo es un regalo. Lo puedes subir caminando o en btt. Ambas tienen el componente físico, pero no hay ninguna dificultad técnica.

Eso no lo puedes olvidar nunca, ante un enfrentamiento… Ganará ella. Así que es muy importante que NUNCA TE LA JUEGUES.

 

  • No hagas rutas por encima de tus posibilidades.
  • Revisa siempre el clima, en alta montaña es muy cambiante, así que no te confiés.
  • Lleva material y provisones DE SOBRA. Escatimar te puede poner en peligro.
  • Lleva la ruta estudiada y tu mapa/GPS.
  • Si es posible, pregunta en un punto de información o a gente de la zona y pide consejo.
  • Sigue todas las medidas de seguridad aconsejadas para tu ruta.

– Consulta el parte meteorológico y planifica bien la ruta.

– En el mismo albergue de Hoya de la mora te podrán aconsejar mientras te tomas un café antes de salir.

– Recuerda llevar agua, pues no hay ninguna fuente.

 

– La ruta sin nieve, con buen tiempo, no tiene mayor dificultad.

– Tu estado físico determinará lo dura que te parezca, pues la cuesta arriba no da tregua.

  • Hoya de la mora. Al principio de la ruta.

FICHA TÉCNICA

Recorrido: Hoya de la mora – Cabane d’Orny – Hoya de la mora

DISTANCIA

9kM

TIEMPO

5h

DESNIVEL

900m ↑

900m ↓

CIRCULAR

 NO

Cuaderno de viaje

Si ya nos has leído antes, sabrás que nos va la marcha… ¿De qué tipo? Te cuento: Día 8 de Octubre 2016, 7:00AM. Me despierta una voz susurrando en mi oído «Quiero subir un 3 mil». Así que adiós dudas, está todo dicho. Nos vamos a coronar algún tres mil de cabeza. Así son nuestros planes, imprevistos, alocados y siempre llenos de aventuras.
Contextualicación de la locura
Era sábado, Noelia trabajaba hasta las 16h de la tarde, y el lunes por la tarde trabajábamos las dos. Como puedes ver, el fin de semana se nos quedaba corto, pero eso no fue un impedimento. Yo salí con la bici de carretera por la mañana, y a la vuelta me dispuese a buscar información por internet. Buscaba uno de los tres miles más fáciles sin nieve, y que nos quedara a una distancia minimante coherente.

Pico veleta desde la Hoya de la mora

Así fue como, trasteando por mil blogs, decidí que el Pico Veleta sería una buena opción. En ese momento vivíamos en la Nucía (Alicante, España), así que según el GPS 5h nos separaban del «campo base» para nuestra ascensión improvisada. La Hoya de la mora es un buen punto de partida para la ruta. Es perfectamente accesible en coche, y además tienes dos albergues para dormir o comer. Por suerte el alojamiento no era un inconveniente para nosotras, ya que dormíamos en el propio todo terreno, que teníamos habilitado para ello en la parte trasera.

Preparativos

Mientras Noelia me acribillaba a mensajes de eufória preguntándome todos los detalles del viaje relámpago, yo iba preparando las cosas para el viaje. Supongo que ni siquiera ella esperaba que su susurro mañanero diese tan buen resultado, pero es lo que tiene juntarse el hambre con las ganas de comer… Nos retroalimentamos hacia la locura.

COCHE:

Vacié el maletero de trastos y lo preparé modo cama. Por aquel entonces teníamos un Jeep Grand cherokee, que tumbando los asientos traseros nos dejaba un espacio ideal para dormir. Con un colchoncito y los sacos/mantas dormíamos de maravilla. Nuestro refugio 4x4. 

EQUIPACIÓN:

Para dormir, en vez de sacos, ya que no hay que portear las cosas, dormíamos con sábanas y manta. Así que bajé nuestra «cama de batalla» al coche. Que consistía en: Colchón, (uno muy chulo a medida), sábanas, mantas y almohadas. Vamos, ¡que dormíamos como princesas!

Para comer preparé unos bocadillos para el viaje y un tupper para la cena. Así nos evitábamos cocinar al llegar. También cogí frutos secos, unas barritas y unos sándwiches para la ruta del día siguiente. Por supuesto agua, un pack de 6 botellas, y todo lo necesario para cocinar; camping gas, olla, sartencilla, cafetera, etc. Nosotras tenemos una caja de plástico (tipo las de la frutería), donde metemos este tipo de cosas, y va todo directo al coche, fácil y compacto.

Para la ruta: En cuanto a equipación personal no era preciso ningún material especial. Llevábamos las botas, la mochila y ropa cómoda de montaña. Varias capas y chaqueta, que a esas alturas siempre hace fresco. Por supuesto en la mochila comida, agua, crema de sol, etc.

Empieza la ruta

Domingo: Después de una noche heladora, el sol tibiaba los ánimos, y con nuestra caraterística parsimonia arrancamos lentamente hacia la cima.

Siguiendo las indicaciones desde el parking de Hoya de la mora, pasarás por la virgen de las nieves, una vez pasado nosotras cogimos el camino de la derecha, que es el que suelen recomendar, pero ya te adelanto que es muy intuitivo.

Hay que decir que la ruta es muy fácil de seguir, ya que en todo momento se ve «la meta» y los caminos son visibles.

Camino hacia la cumbre

 

 

 

El camino pasa y bordea estas vayas de madera que parecen puertas en medio de la nada. Además pasarás junto a los remontes de la estación de sky.

Cumbre Pico Veleta 3398m

Después de unas tres horitas caminando cuesta arriba coronamos nuestro primer tres mil juntas. Parecía una locura la mañana anterior, pero aquí estábamos. «Impossible is nothing». 

Contentas como una perdiz nos hicimos la foto en lo más alto, aunque Noelia, que no tiene mucho sentido del pelígro, decidió somarse al vacío en una roca colindante.

Almuerzo y regreso
Un descanso merecido en la cumbre, con magníficas vistas y un vientecillo helado en la nuca, nos comimos nuestro almuercito y revisamos conectividad. La cima estaba bastante concurrida por ciclistas y montañeros/as, pero se respiraba el respeto y compañerísmo típicos de montaña.

Granada

Visita indispensable a la ciudad granadina. Bajando de la Hoya de la mora compramos una miel muy rica en un puestecito, y bajamos a comer unas tapas a una de mis ciudades favoritas. Yo viví dos años en esta singular ciudad, y la guardo muy en el corazón.

Eso no nos impidió perdernos a lo grande por su casco antiguo, ya que mi mente creía recordar los caminos, obviando que todos parecen iguales. No obstante, también disfrutamos de ello, ya que perderse por el Albaicín no tiene desperdicio, sus calles invitan a descubrir misterios, a explorar.

En Granada encontrarás tapas deliciosas allá donde vayas, «El nido del buho» era un clásico, ya en mis tiempos, aunque lo encontramos cerrado.

La Alhambra

Por supuesto no teníamos tiempo para ir a visitar la Alhambra, pero sí de contemplar una de las mejores panorámicas de ella desde el mirador de San Cristóbal, en lo alto del barrio del Albaicín. Llegamos con prisas y corriendo, pues el atardecer nos pisaba los talones, pero este lugar siempre te recibe con su magia, su música callejera, su gentío y su espectacular vista a la Alhambra.

Allí nos quedamos un rato mientras el cielo apagaba la luz en la ciudad granadina.

Vuelta a casa
Puesto que era bastante tarde, decidimos hacer noche por los alrededores. Buscamos un sitio tranquilo donde aparcar el coche y dormimos tranquilamente.

Tener la cama en el coche te da una libertad enorme.

Al día siguiente, reanudamos la marcha hacia Alicante, con cero ganas de dejar este estupendo lugar.

Pico Veleta (3398m). ¡Objetivo superado! Nuestro primer tres mil juntas al bolsillo, el primero de muchos. Un fin de semana inseperado, una aventura refrescante, una montaña coronada, y para rematar, visita a Granada. Desde luego fue todo muy corto, a penas un instante fugaz, así que será obligatorio volver con más tiempo a esta ciudad con duende.

Un abrazo.