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Hamburgo

Puerto de Alemania

Hamburgo es una ciudad cosmopolita en sintonía con la naturaleza, con sus parques, lagos y canales. Nuestro viaje a Hamburgo tuvo una mezcla de muchos ingredientes, y casi todos muy positivos. Es una ciudad perfecta para recorrerla en bicicleta, y aunque en dos días no te da tiempo a profundizar, como es lógico, sí da tiempo a saborear muchas de sus facetas. 

Hamburgo es una ciudad que ofrece cantidad de posibilidades para disfrutarla. ¿Quieres conocerlas?  

– Idioma: Alemán.

NO ir a la zona Este de la estación central de tren. Más abajo te cuento por qué, pero es peligroso, (nuestra recomendación: Evita la zona). 

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Nuestra aventura

Llegamos al aeropuerto de Hamburgo por la mañana. Día 1 de la aventura: 12 días con la mochila por Europa. Hamburgo nos recibió con un clima inusualmente agradable, (según los lugareños). Desde allí fuimos en tren con nuestras mochilas hacia la estación central, ya que habíamos reservado en un hostal muy económico cerca de allí. 

Nos enamoró la vegetación que acompañaba las vías del tren, y al llegar a la ciudad, no nos defraudó en absoluto. Los lagos y canales nos fascinaron desde primer momento. 

Al llegar a nuestro destino, empezaron las sensaciones encontradas. Estábamos muy contentas de haber llegado, y deseando ver nuestro primer alojamiento, dejar las cosas y salir a explorar la ciudad. Pero nada más salir de la estación empezamos a ver gente un tanto extraña. Y no quiero ofender a nadie, pero cuando aterrizas en una ciudad, y lo primero que ves son yonkis (y no es una forma de hablar), tirados por los suelos… Impacta. 

RECOMENDACIÓN: Dónde NO ir. 

Noelia, a la que disimular no se le da especialmente bien, les miraba fijamente y alucinaba. Yo, asustada, tiraba de ella y le repetía: «que no haya contacto visual, ¡camina!». A escasos 50m de la estación, una pobre chica totalmente demacrada se tiró al suelo en medio de la carretera mientras se retorcía y gritaba… De verdad, me sigue poniendo los pelos de punta. Así que nuestra primera impresión fue dura, y más saber que nos alojábamos por aquella zona, puesto que eso sólo fue un preludio de lo que el barrio acogía. 

Sin ir más lejos, en la plaza frente a nuestro apartamento, un cartel rezaba: «Prohibido apuñalar, disparar, lanzar botellas…» y no sé que más barbaridades. Eso ya te da pistas, pero lo cierto es que no hacían falta, pues tuvimos que cruzar dicha plaza, (con nuestra pinta de turistas, todo sea dicho), bajo la punzante mirada de los que presumiblemente eran traficantes, prostitutas y maleantes en general.  Un ambiente de lo menos apetecible para unas vacaciones, aunque afortunadamente no tuvimos problemas, salvo un pequeño «ataque verbal de un pervertido», al que Noelia contestó y casi nos toca salir corriendo… En fin, por esto y mucho más, si es posible: EVITA la zona Este de la estación. 

El resto de la ciudad es encantadora, y hay que apuntar, que por desgracia, en casi todas (o todas) las grandes ciudades existen zonas así o peores. Lo importante es no cometer la turistada de reservar tu estancia en pleno núcleo, por eso te lo cuento, por si te puedes anticipar y no cometer el mismo error que nosotras. 

Malos rollos a parte, nos fuimos a dar una vuelta y comer algo. Lo realmente chocante, es que a 200m en la dirección opuesta a este barrio, hay una moderna zona comercial. Enormes calles peatonales con todas las tiendas de moda, restaurantes, etc. Las ciudades grandes es lo que tienen, que albergan de todo, para bien y para mal. 

 

la torre del reloj (Zytglogge). Torre a la que, por cierto, se puede subir, cuesta 15 Chf y te hacen un pequeño tour.

Muy amablemente, en la oficina de turimo, nos habían indicado que se tardan aproximadamente 25 minutos en cruzar el casco antiguo, y la torre queda aprox. en la mitad… Así que nos miramos asustadas; íbamos a tener que perdernos mucho más por las calles para no «terminarnos» tan rápido la ciudad.

Al final de la plaza se veía un edificio suntuoso, así que sin duda nos dirigimos hacia él. Se trataba de